El problema de RCTV: Chávez y la consagración del "yohagoloquemedalagana"
Despejando lo primero: RCTV apoyó el golpe, y produce entretenimiento banal como buen canal de televisión tradicional. Un estado tiene derecho a una política de comunicación social que incluya quitar permisos de operación cuando la performance de un medio no sea la adecuada. Desde mi punto de vista, la televisión pública es necesaria, y su desarrollo urgente.
A pesar de todo esto, creo que lo que Chávez ha hecho con RCTV y su "solución" con TVS es un claro caso de control mediático con fines políticos, y no es justificable bajo ninguna circunstancia si nos queremos llamar democráticos.
La idea de quitar o no renovar permisos de operación es correcta, y se aplica en muchos países. Pero en todos los casos el retiro de un permiso o su no renovación pasan por infracciones a los términos del permiso, no a una actividad que no está cubierta por esta normatividad. Si la razón esgrimida por Chávez fue que RCTV apoyó el golpe, solo quedan dos posibilidades: fue sedición, un delito y no una falta, y debería haber concluido con los directivos, los periodistas o quien quiera que fue responsable de dicho acto de sedición juzgados, sentenciados y presos.
La otra posibilidad, es que no haya sido un delito punible, no haya sido sedición. Entonces es simplemente el ejercicio de la libertad de expresión. Personalmente creo que las corporaciones no deben ser cubiertas por las mismas reglas de libertad de expresión que protegen a los individuos, pero no importa: en este contexto, si no hay delito, entonces podría haber falta. Por lo que he podido averiguar, la normatividad venezolana no considera algo como lo que hizo RCTV como causal para no renovación.
Entonces, ¿por qué el retiro? Por una decisión política. Sacar a un opositor potencial y reemplazarlo por una voz amiga. Aquí, las virtudes o defectos de RCTV no entran en juego, sino que deben ser vistas bajo la luz de un principio básico: las ideas no se juzgan, salvo que sean atentatorias no contra el estado, que capacidad de defenderse tiene, sino contra las personas, en particular las personas que están en situaciones de desventaja, discriminación o dominación por parte de terceros.
Ciertamente, no es caso. RCTV podrá haber sido una estación de mala calidad, pero sin estándares claros y normas que los consagren, no tiene sentido juzgarla por ello. El mejor ejemplo es Venevisión, del grupo Cisneros, con una programación esencialmente similar a RCTV pero aliada de Chávez. Nadie habla de quitarles la señal. Ciertamente, Chávez ha dicho de manera poco sutil que aquellos que no se alineen con él, sufrirán el mismo destino de RCTV.
Pero para algunos, este atentado contra los principios jurídicos se justifica porque finalmente, "el pueblo recupera los medios", y la verdadera democracia se comienza a construir cuando los medios no están al servicio de la oligarquía. Esta fantasía que identifica al gobierno/estado con el pueblo fue la justificación de lo que ocurrió durante el gobierno de Velasco en nuestro país, en donde una idea bajo cierta noción teorica buena (quitar los medios de comunicación de manos de la oligarquía para democratizarlos) se convirtió en una pésima experiencia para cualquiera (control estatal y aplastamiento de la opinión pública).
TVS no es televisión pública, es televisión del gobierno. Varios ejemplos de las virtudes medíaticas del gobierno Chávez suelen ser recogidas por la izquierda no reconvertida, la que sigue viendo el mundo bajo oposiciones primarias y que está dispuestas a abandonar las virtudes del liberalismo político por la redistribución de la riqueza. Si se quiere hablar de una izquierda aggiornada, capaz de reinvindicar los derechos humanos como el eje de las políticas sociales y culturales del estado, al mismo tiempo que promueve el crecimiento económico responsable y para todos, entonces es absurdo apoyar la noción que un gobierno, por bueno que sea, es equivalente a pueblo. No lo es. Y abundan los ejemplos en el siglo XX de lo que pasa cuando semejante ilusión cierra los ojos de la izquierda.
Más allá de ciertos experimentos simpáticos, más allá de la indudable calidad de los programas de TV Sur o de ViveTV, más allá de la gente tan valiosa que puede estar detrás de estos proyectos, tanto TV Sur como la nueva TVS no son más que excrecencias de la voluntad de Hugo Chávez, a su disposición para hacer o decir lo que él quiera, en donde la crítica es inviable porque ofende al líder, en dónde la creatividad y la libertad encuentran su techo en la alabanza del proyecto político que siempre estará bien, porque el líder no se puede equivocar. Eso no es televisión pública, es una reunión de corifantes disimulados en la sofisticación de sus experimentos. Apoyarlo es una señal de desprecio a los valores liberales y un guiño a las dictaduras de todo cuño que a la larga, han aplastado al individuo y desarmado a la sociedad. Es una receta para el salto'pa atrás, para el regreso a la arcadia oligarca que los ex-cubanos de Miami sueñan hasta el día de hoy, el día que se acabe el petroleo y todo el tinglado de patronajes y prebendas se desbarate.
Pero lo peor de todo, es que confirma que más allá de las formas, Chávez es un dictador: ha optado por un país en donde nada es más importante que su opinión, un país donde nada impide el yohagoloquemedalagana.
Eduardo Villanueva Mansilla, junio del 2007
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